Agricultura 

ALGODON: LA SEMILLA, EL CAPULLO, Y A LA PRENDA

Este 7 de octubre, no es un día más en el calendario. Para quienes formamos parte de la cadena agroindustrial, quienes vemos al algodón como la nobleza de esa semilla pequeña, transformada en capullo y luego en prendas, alimento, combustible… hoy celebramos ese día a nivel mundial”, así comienza diciendo un pronunciamiento del semillero argentino Gensus.

El documento señala que la región algodonera argentina se encuentra distribuida en una amplia zona al norte de los 30º de Latitud Sur, identificada por una gran variabilidad de suelos y climas, que comprende geográficamente las Provincias de Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Salta, Córdoba, San Luis y Catamarca.

La cadena algodonera-textil se compone de tres fases: Primaria de producción de algodón dividida en tres segmentos: desarrollo de variedades de algodonero, provisión de semilla y producción a campo. Secundaria o industrial también se subdivide en tres segmentos: la producción de fibra, los manufacturados textiles – con sus tres productos: hilados, tejidos planos y tejidos de punto – y por último, el segmento de confección e indumentaria.

EL VALOR DEL ALGODON

La expresión del semillero señala que  “como bien describen el ingeniero Pablo Vaquero y el licenciado Alejandro Fried en su el informe “Consecuencias de no innovar en semillas en el cultivo de algodón en Argentina”, “históricamente, el algodón ha sido el principal cultivo del noreste argentino y la importancia de la actividad en su conjunto se origina tanto por el valor generado como por la ocupación de mano de obra y su impacto social. Varias provincias han estructurado sus economías (Chaco, Formosa y Santiago del Estero) en el cultivo del algodón, constituyéndose en un factor de arraigo territorial y movilizador de actividades comerciales y de primera transformación como el desmote del algodón”.

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