Opinión 

LA PRODUCCIÓN ALGODONERA FRENTE A UNA BISAGRA HISTÓRICA. OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS PARA LOGRARLO.

Por PABLO VAQUERO (*)

Estamos atravesando una etapa de estabilización en el cultivo de algodón que promete un cambio escalonado y positivo en la producción de fibra bruta, rendimiento al desmote y calidad de fibra. Estos tres pilares sobre la que se asienta la cadena algodonera permiten vislumbrar un escenario donde productores, desmotadadores e industria textil comiencen a encontrar elementos claros de sustentabilidad a un sector que vivió simbronazos en las ultimas décadas.

El logro de estos objetivos tiene su causalidad en varios factores claves que comienzan con la incorportación de nuevas variedades, producto de años de investigación por parte del INTA, del riesgo asumido por capitales nacionales (como el caso de Gensus) para poder llevar esas semillas con la pureza, calidad y terápicos de última generación a los productores, con empresas de maquinarias nacionales (como Dolbi) o internacionales (como John Deere) que están incorporando cosechadoras de rollos de avanzada, la creción de una nueva Asociación de Productores Algodoneros (AAPA) para consolidar el camino de la producción sustentable, y todo esto coronado por el manejo de un productor que busca hacer las cosas cada día mejor, recuriendo al asesoramiento de profesionales y utilizando herramientas de análisis de imágenes, seguimiento y trazabilidad de cultivo desarrollados tambien por empresas argentinas (como el caso de Auravant y Ucropit, entre otras).

Por el lado de la industria textil, pese a la pandemia, vemos empresas (como TN Platex), que siguen apostando y anuncian inversiones importantísimas para aumentar la capacidad instalada y anuncian la compra de maquinaria de última tecnología de nivel “Industria 4.0”, para sus hilanderías y tejedurías con el objetivo de mejorar la producción, la calidad y la variedad de sus productos. Todo esto con una clara finalidad, aumentar capacidad instalada para mayor consumo de fibra local.

Como podemos ver, hay un ecosistemas donde convergen los conocimientos de investigadores, productores, técnicos, empresarios industriales, startups y organismos públicos.

 Pareciera que por el lado de las oportunidades se puede anticipar un escenario positivo en el crecimiento de las hectareas de algodón de la región con el hecho no menor que surge de la generación de mano de obra, gracias a una cadena que agrega valor en origen. Esta es quizá, la singularidad que hace del algodón, el cultivo extensivo en el norte del país con mayor cantidad de beneficios para la comunidad.

Y esto también lo entienden claramente los gobiernos provinciales,  como el de nuestra provincia de Chaco, que apuesta fuerte al cultivo, desde la siembra, ayudando a los pequeños productores, hasta la industria de la moda con el reciente lanzamiento de la marca de jeans “Origen”, 100% algodón argentino. Esta es la verdadera multiplicación de valor agregado que genera riqueza para la sociedad, con mas oportunidades de trabajo, mayor competitividad y muestran el camino por donde las inversiones pueden llegar.

Cuando uno analiza que pasó en la cadena algodonera la última campaña, se encuentra, por un lado, con noticias alentadoras como el record de producción de fibra de más de 300 mil toneladas (versus un promedio de menos de 200 mil las últimas tres campañas). Pero tambien sabemos, por otro lado,  que el precio de la fibra no acompañó  está excelente producción. Por suerte el mercado comienza a mostrar un cambio en la tendencia de los precios internacionales y la demanda de la industria local que hacen presumir una recuperaciòn en el segundo semestre del año y principios del 2021.

Para esta campaña que se avecina, el productor analiza los márgenes brutos para la próxima campaña y claramente encuentra en el algodón, la mejor alternativa. La gran incógnita es cómo enfrentar los costos que implica la siembra de una hectárea de algodón versus otros cultivos de costos más bajos como pueden ser el sorgo o la soja

Uno de los principales insumos donde el productor suele dudar a la hora de analizar el cultivo a implantar, es el costo de la semilla.  

En este aspecto, durante los últimos años hemos asistido a una cantidad de cambios que fueron desde el uso de semillas de origen desconocido (en muchos casos de origen ilegal y con tencologias no autorizadas) hasta la reciente aparición de tres nuevas variedades de INTA de la mano de las inversiones de Gensus; estamos hablando de genética 100% argentina como lo son las variedades  Guazuncho 4 INTA BGRR, Pora 3 INTA BGRR y Guaraní INTA BGRR, tres variedades de ciclo intermedio, que surgieron para cubrir la demanda de los productores  para este ciclo.

Pero la gran pregunta que debemos hacernos es ¿por qué es importante usar una semilla fiscalizada en nuestros planteos productivos?. La respuesta obvia seguramente pase por decir: “porque es la forma de hacer las cosas bien”. Pero esa respuesta por sí sola no soluciona los problemas productivos y no mejora la rentabiliad de mi hectárea sembrada.

Hay mucho más en el insumo “semilla” que lo que uno supone. La semilla es el orígen y el destino de toda la inversión que hace el productor.  Cuando se selecciona un lote, cuando se lo prepara para la siembra, cuando se hacen los controles preventivos contra el picudo, cuando se siembra y cuando se hace el manejo “artesanal” para cuidar las plantas de ese algodón que expresarán la cantidad de bochas que maximicen el potencial producitivo; todo eso se hace partiendo de una semilla en la cual ponemos todo nuestro esfuerzo, esperando que crezca y responda a cada una de las prácticas de manejo.

Sin embargo, en el cultivo de algodón y Y lamentablemente en la inversión en semillas no hay segundas oportunidades en una campaña. Es por eso que la selección de la mejor genética disponible, conociendo su origen y con la fiscalización correspondiente es la que nos va a dar mejores chances de éxito.

Uno puede, sin mentir, atribuirle al manejo y al clima el éxito de la producciòn de fibra la última campaña. Pero muchos han visto el importante incremento de semilla fiscalizada de calidad utilizada el último año y seguramente podríamos encontrar también correlación entre el aumento por hectárea de los rendimientos y la calidad de la semilla sembrada.

A este impulso se le agrega esta campaña el lanzamiento de nuevas variedades que van a potenciar el rendimiento a campo y la calidad de fibra. Los primeros ensayos nos hace preveer un incremento promedio de 3 puntos en el rinde al desmote. Pensemos cuánto significa esto si lo  extrapolamos a los próximos años y al total de hectáreas en el país.

La gran pregunta que muchos productores se hacen es cómo pueden acceder a estas nuevas variedades en forma ordenada y legal. Y éste, es quizá el desafío que enfrentamos hoy en el sector productivo, donde en el SISA (Sistema Integrado de Simplificación Agrícola) sólo solos aparecen registradas 234.570 has del total de las 445.000 realmente sembradas. Esta diferencia explica gran parte del desafío que tiene el sector para incorporar a aquellos eslabones de la cadena que hoy no ven un incentivo en pasarse a un modelo de mayor legitimidad que les permita ir accediendo a cada vez a mejores tecnologías. Y en este segmento tenemos nos sólo productores, sino también demotadoras, deslintadoras e industriales que transitan por una senda donde no se reconocen los derechos y no se trabaja dentro del marco de la ley. La construcción de un ecosistema como el que mostrabamos al principio de este artículo debería ser el incentivo para lograr que todos juguemos el partido en la misma cancha, compitiendo en igualdad de condiciones y beneficiando a toda la comunidad donde interactuamos.

La próxima campaña algodonera auspicia un resultado igual o mejor que el año anterior. Si bien los Los productores están a la espera de lluvias, continuán preparando los lotes para la siembra, contemplando todos los aspectos para alcanzar una campaña algodonera que les permita hacer realidad esta  bisagra histórica para tener un “algodón” sustentable en el tiempo.

(*) Pablo Vaquero es CEO del semillero Gensus, el unico laboratorio de semillas de algodón del pais.

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