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EL PERFIL DEL INTERVENTOR DE VICENTIN

Gabriel Delgado tiene 45 años, es el hombre elegido por el gobierno nacional para poner en marcha el plan de rescate de la agroexportadora Vicentin.

“La idea es imitar el modelo de gestión que ejecutó Miguel Galuccio en YPF”, adelantó la fuente consultada”, dice un articulo del sitio La Politica On Line, citando como fuente a un funcionario que forma parte del gabinete de Alberto Fernández.

Es que –señala el sitio– es un hombre que genera confianza y respeto entre la mayor parte de los productores, empresarios, operadores y dirigentes del sector agropecuario que lo conocen desde hace varios años por su trayectoria en el INTA.

De hecho, la decisión de involucrar a YPF Agro en la intervención va en línea y fue destacada hasta por las propias autoridades de Vicentín. “Nos parece razonable; todos sabemos lo que representa esta firma en el sector”, señaló la empresa en un comunicado.

La intervención de Delgado, prevista por 60 días, tendrá tres objetivos principales: pago de deudas a productores del interior; renegociación de pasivos con bancos y acreedores; paz social con los sindicatos del sector y estabilidad de los más de 4.000 empleados.

Formado académicamente en Francia (donde se doctoró), Delgado es productor, oriundo de la localidad bonaerense de Coronel Suárez, especialista en finanzas y economía agraria y se autodefine como un “apasionado de las políticas públicas para el campo”.

El flamante interventor de Vicentín viene del ámbito rural y mamó el campo en su familia. Es hijo de un productor y de una maestra rural y hermano del fiscal federal, Federico Delgado, con quien comparte sus pasiones por Boca y por tocar el piano.

En su paso por la gestión pública se destaca su labor como secretario de Agricultura entre 2013 y 2015 durante la gestión del ex ministro Carlos Casamiquela cuando, ya de manera tardía, intentó acercar a la Mesa de Enlace con el gobierno de aquel entonces.

En 2015 Aníbal Fernández pensó en Delgado como un articulador del crédito para el agro. Delgado iba a ser presidente del Banco Provincia (BAPRO) si el Peronismo ganaba las elecciones que, finalmente, terminó perdiendo con María Eugenia Vidal.

En diciembre pasado Delgado era número puesto para ser ministro de Agricultura. Alberto lo quería en el cargo. Pero a último momento se selló un acuerdo político con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, y se terminó designando a Luis Basterra.

Para compensarlo se le ofreció a Delgado volver a ser secretario de Agricultura. Su respuesta fue que prefería acompañar desde afuera, aunque se lo otorgó la posibilidad de administrar una Agencia de Inversiones que, producto de la pandemia, nunca arrancó.

“Delgado es un especialista en cerrar grietas. No cree en la confrontación como estilo. Está convencido que, mediante una buena gestión profesional, es posible sacar adelante a la empresa y convertirla en una firma testigo del sector”, dicen cerca del economista.

Como sea, está claro que Delgado no tendrá una tarea sencilla. La deuda de Vicentín ronda los u$s 1.350 millones, con el Banco Nación (unos $ 18.370 millones) y alrededor de 2.200 productores agropecuarios como principales acreedores de la empresa.

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