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ALTOS COSTOS PARA LA PESCA DE LANGOSTINO PONE EN JAQUE A LA ACTIVIDAD

La Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca) advierte que por la situación relacionada a los altos y caida de los precios del producto, se dificulta el inicio de la pesca en aguas nacionales.
“Asi como se presenta el panorama, tendria impacto directo en el empleo, en momentos tan dificiles por la pandemia del Covid-19, y también impide el ingreso de divisas para el pais”, señaló a Agroperfiles el titular de la entidad, Eduardo Roman.
Los costos operativos son muy altos, y pese a que la demanda es alta de los productores, los precios no permiten visualizar un panorama alentar y se requieren de medidas tendientes, precisamente, a bajar esos costos.
Ayer, el titular de la entidad, señaló a este sitio que se hizo un reclamo al gobierno nacional pidiendo una rebaja de costos en estiba y gasoil, además créditos a fin de evitar paralizar la actividad, que tendría que iniciarse el próximo 20 de este mes.
“Hablamos con el ministro de Trabajo de la Nación para exponer esta situación”, dijo.

Eduardo Roman, presidente de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca)

CUADRO DE SITUACION

Sobre esta situación, el diario La Nación publico una nota escrita por el periodista Fernando Bertello expuso que por una combinación de suba de costos y caída del precio, el inicio de la temporada de pesca del langostino en aguas nacionales está en peligro, según señalan en la actividad.
El 20 del actual es la fecha que tienen presenten en el sector, pero eso ahora está en duda y es posible que haya barcos pesqueros congeladores que no salgan a pescar.


Hoy –dice La Nación- peligra el inicio de la temporada de pesca de langostino en aguas nacionales dado que los buques pesqueros congeladores que producen a bordo cajitas de langostino congelado en presentación de 2 kilos para exportar terminen no saliendo a pescar debido a los altos costos operativos y frente a una caída muy fuerte del precio”, señaló Eduardo Román, gerente de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca).

A mayo pasado bajó 27% el desembarque de langostino


Para comparar, lo que se exportaba a 12 dólares el kilo en 2006 “hoy se exporta a 5 dólares o menos”. Es decir, de hace años hay una baja en el precio que no termina de tener un piso.
El año pasado, todo el sector pesquero vendió al exterior por US$1863 millones y de eso unos 1051 millones de dólares correspondieron a langostino. En tanto, en 2018 había colocado en el exterior productos por US$2148 millones.
En la actividad remarcan que había una crisis previa a la llegada del coronavirus que se terminó profundizando con la pandemia, que generó una fuerte baja de precios a los distintos mercados que exporta el país, como China y España, entre otros.

En lo que va de 2020, a mayo pasado de aguas provinciales, fresqueros y algunos volúmenes de buques congeladores que pescaron al norte del paralelo 41 el desembarque de langostino cayó, versus igual período de 2019, un 27%. En rigor, bajó de 59.072 toneladas a 43.096 toneladas.
En tanto, si se consideran todas las especies ahí se puede observer que el desembarque total descendió un 8,4%, de 306.443 a 280.617 toneladas.
Con respecto al langostino, como mencionó Román ahora “peligra el inicio de la temporada de pesca en aguas nacionales”.

“El negocio así como está, con estos costos en dólares, incluidos los sueldos de los tripulantes, no va más. Antes era un negocio de 12 dólares el kilo, ahora cayó a 5 dólares, si no acomodamos los costos no habrá más negocio”, remarcó el ejecutivo.
Según indicó, la caída de la actividad “tendrá un fuerte impacto en el empleo y en la generación de divisas para el país”.
En una reciente carta al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, al gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, y al ministro de Agricultura, Luis Basterra, entre otras autoridades, los empresarios hicieron una dura advertencia sobre el estado de situación de la pesquería de langostino y, en particular, de la flota de buques tangoneros congeladores.

“Más del 85% de la facturación de una marea se destina, y se paga antes de exportar, a los siguientes rubros: derechos de exportación (hay retenciones del 7% para el pescado congelado y del 5% para el fresco), salarios y cargas sociales, combustibles, estiba, víveres, ropa de trabajo, artes de pesca, etc.
Es decir que, antes de vender, el armador de un buque ya gastó el 85% de su facturación, y aún le resta hacer frente a un sinfín de gastos como packaging, mantenimiento, reparaciones, gastos comerciales, financieros, fiscales, y gastos administrativos”, dijeron los empresarios que pidieron, entre otros puntos, una rebaja de costos en estiba y gasoil, créditos y “analizar con los distintos gremios un nivel de salarios acorde con la realidad del negocio”.

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