La agroexportadora Vicentín, finalmente este sábado le dio un punto final –aunque aclara que de manera temporaria– a una etapa agónica al anunciar que el cierre de sus plantas ubicadas en Ricardone y Avellaneda.
Señala la empresa que esto es ante la imposibilidad de acceder a contratos de fazón en tiempo oportuno para cumplir con sus compromisos operativos.
Señala la compañía que la medida fue adoptada con el objetivo de “proteger los activos” en un contexto de alta incertidumbre judicial. Esta estrategia permitiría retomar las actividades de forma ágil una vez que se resuelva la situación actual, sostienen.
“Lamentamos haber llegado a esta situación extrema que trae zozobra a Vicentin y a la comunidad”, a la par que señalan que se encuentran a la espera de una propuesta de salida “clara, concreta y tangible” presentada hace más de tres años, respaldada por una mayoría de acreedores, y que aún se encuentra vigente.
Dice el directorio de la agroexportadora que mantiene un “diálogo permanente con todas las partes interesadas” con el objetivo de reactivar la actividad cuanto antes, aunque no se detallaron plazos ni condiciones para que eso ocurra.
“Venían pagando el 30% de los sueldos, y no pagaban, por ejemplo, el consumo eléctrico, y le habían retirado, hace un tiempito, los fasones”, comentó a Agroperfiles un vecino de la planta en Avellaneda, quien describió el impacto negativo que tendrá en el aspecto social tanto de en esta ciudad como en Ricardone, ya que se habla de unos 300 empleados que quedarán sin cobrar sus haberes hasta que se defina su situación.
Agregaron los vecinos en contacto con este portal que en la ciudad de Avellaneda el impacto negativo será importante porque “dependía mucho, porque la mayor parte impositiva, al menos de Vicentin SAICA, tributaba en Avellaneda” y que “tanto la Municipalidad, como la Cooperativa de Servicios Eléctricos, dependian mucho de Vicentin”.