En medio de un contexto climático desafiante, la educación agropecuaria y la diversificación productiva emergen como claves para el futuro del sector. La ingeniera agrónoma Karina Wiese, es docente en el Colegio Agrotécnico N° 40 de Du Graty, y tiene a su cargo 9 materias técnicas, de lunes a miércoles, desde donde habló con Agroperfiles.
reflexionó sobre estos temas en una entrevista en la que compartió su visión sobre la formación de los jóvenes y la necesidad de innovar en la producción agrícola.
Colonia Ñandubay está ubicada entre Coronel Du Graty y Santa Sylvina,
FOMENTAR LA EDUCACIÓN AGROPECUARIA Y LA PERMANENCIA EN EL CAMPO.
Desde su rol como docente de maquinaria agrícola, Wiese destacó la importancia de adaptar la enseñanza a las nuevas tecnologías y despertar en los jóvenes el interés por la agroindustria. “Intento enfocarme en la parte más tecnológica, dejando un poco de lado los métodos tradicionales. Es clave que los estudiantes conozcan las innovaciones en el sector y se entusiasmen con estas herramientas”, señaló.

Además, hizo hincapié en la necesidad de formar más técnicos especializados. “Tenemos muchísima tecnología, pero hay un déficit de mecánicos capacitados para estas nuevas herramientas. Incentivo a los chicos a seguir carreras como ingeniería mecánica, electromecánica o agronomía, ya que tienen excelente salida laboral”, aseguró.
Sin embargo, Wiese también alentó a los jóvenes a considerar un regreso al campo luego de su formación profesional. “Muchos de mis alumnos son hijos de productores y quieren quedarse en el campo. Siempre les recomiendo que primero terminen una carrera y luego vuelvan, pero con una mentalidad más abierta y nuevas perspectivas. El campo es una lotería tanto económica como climáticamente, y contar con una formación les permitirá afrontar mejor los desafíos”, reflexionó.
LA DIVERSIFICACIÓN COMO ESTRATEGIA PARA UN FUTURO SOSTENIBLE.
En un sector acostumbrado a depender de cultivos tradicionales como soja, algodón y maíz, Wiese subrayó la importancia de explorar nuevas alternativas productivas. “Es clave innovar y probar otros cultivos. Yo misma, como ingeniera agrónoma, tuve que investigar y aprender sobre cártamo y caritina, porque en la facultad apenas los mencionaban. Son opciones viables que, además, benefician el suelo”, explicó.
La docente resaltó el impacto positivo de estos cultivos en la estructura del suelo, calificándolos como una suerte de “arado biológico”. “He visto lotes donde se sembró cártamo y caritina y los cultivos de verano posteriores tuvieron excelentes resultados. Esto demuestra que la rotación de cultivos no solo es posible, sino necesaria para la sustentabilidad del suelo”, afirmó.
Si bien muchos productores aún son reticentes a cambiar sus esquemas productivos, Wiese confía en que la observación y la experiencia directa ayudarán a impulsar esta transformación. “Al principio, la diversificación puede parecer extraña, pero cuando los productores ven los resultados, entienden que sí se puede. Es momento de mirar con mayor amplitud el potencial biológico que tenemos en la región”, concluyó.
La educación y la diversificación se presentan, entonces, como herramientas fundamentales para garantizar el futuro del agro chaqueño, permitiendo enfrentar los desafíos climáticos y económicos con mayor preparación y resiliencia.
LLUVIAS Y EXPECTATIVAS PARA LOS CULTIVOS.
Luego de meses de intensa sequía, las recientes lluvias trajeron alivio a la zona. “Con la lluvia de hoy, en Colonia Ñandubay acumulamos aproximadamente 100 mm. La semana pasada cayeron 20 mm, ayer 50 y hoy ya estamos en alrededor de 25-30 mm”, detalló Wiese.
Este panorama permite que los productores comiencen a planificar la próxima campaña, aunque los daños en los cultivos de algodón y soja son casi totales. “Algunos productores ya están pensando en sembrar girasol y otros en cultivos de invierno como cártamo y carinata, que han demostrado buenos resultados en la región”, explicó.