Opinión Principal 

ALGODÓN: EVOLUCIÓN, PERO SIEMPRE LA MISMA CALIDAD

Por Alex Montenegro (*)

Alex Montenegro, especialista en temas de algodón del INTA Sáenz Peña

Hace algunas semanas atrás fue publicado un artículo periodístico, en la columna de NORTE RURAL, la cual describía la entrega de algodón, recolectado en forma de cosecha manual, a la desmotadora de MAFRA ubicada en Villa Ángela.

Esta cosecha utilizando a los braceros, (denominación que recibían aquellas personas que recolectaban el algodón a mano), trajo una singular evocación hacia un pasado no tan lejano, de cómo se cosechaba el algodón hace un tiempo atrás en el Chaco.

Dado este hecho AGROPERFILES consultó al INTA EEA Sáenz PEÑA, para averiguar en qué momento se había finalizado la cosecha manual, y cambiado a la forma mecánica, para dar paso a las cosechadoras, se informó que tal fenómeno sucedió paulatinamente, durante la década de los años 90, acompañada de un período de buenos precios.

MANTENER LA CALIDAD DE LA FIBRA

Ahora bien, en este tipo de sustitución, que se suscitó en aquel momento, del gran cambio en la forma de recolección del cultivo, también produjo cambios en el propio producto a recolectar, que permitiera la posibilidad de incorporación de nuevas tecnologías.

Dónde no sólo era necesario cambiar un sistema de recolección por otro, sino que traía aparejado otro desafío más, que era mantener la calidad de fibra para lograr alcanzar una buena retribución económica de la misma, y que no sea penalizada por factores de calidad qué traían aparejado las máquinas.

LOS CAMBIOS TECNOLOGICOS

 Por ello en los años 90 para cambiar de un lote cosechado a mano a uno de máquina se debieron realizar cambios tecnológicos, utilizando variedades que se adapten al sistema de mecanización, formas de regulación y de definición del cultivo que estuvieran más acorde a un sistema mecanizado. Por ello el INTA contó con cultivares de estas características que tenían una apertura uniforme de sus capullos, a fin de hacerlo en un solo momento, y no en dos otros períodos como lo eran las variedades para cosecha manual.

En esos momentos los cultivares utilizados, no poseían eventos transgénicos, como los actuales y se maximizaba las características de calidad de fibra.

Es así que las variedades GUAZUNCHO-INTA, PORA INTA, GRINGO INTA, pasaba a ocupar casi la totalidad de la superficie sembrada en Argentina. Posibilitando crear una gran actividad algodonera.  Lo cual nos movió ya afines de la década de los 90, a incorporar el primer cultivar transgénico de algodón argentino, como lo es el GUAZUNCHO-INTA RR.

EL PRIMER CULTIVAR RR

Luego del año 2000 se prosiguió con distintos desarrollos tecnológicos, ya que empezaba una nueva etapa en el cultivo del algodón con la adopción de cultivares transgénicos de origen extranjeros, como los cultivares BT (resistentes a oruga).  Por ello desde el INTA incorporamos el primer cultivar RR (resistencia a glifosato) en la Argentina, si bien esa tecnología era costosa una vez más podíamos apostamos a acompañar la evolución tecnológica de los tiempos.

Todo este andar de tecnología nos guió, para estar en capacidad y posición de intervenir sobre el sistema de cosecha gracias a la tecnología de las variedades transgénicas que se pudo introducir hacia la década del 2000. Cuando se introdujo el sistema de cosecha estríper que requiere una adecuación especial del cultivo para su recolección.

Esto quiere decir, que no es simplemente sustituir una forma de cosecha por otra, sino que además se van incorporando una serie de cambios tecnológicos, con el agregado de conocimiento (no siempre visibles en primer plano), que se tienen que ir estructurados para posibilitar la producción.

Ya sea de forma manual o mecánica en cada una de las décadas descriptas, como INTA siempre hemos posibilitado y desarrollando tecnologías que permitan la evolución del cultivo, y que nos coloca a la vanguardia como país o como región algodonera.

NUEVAS EVOLUCIONES DE COSECHA

Actualmente en esta década (2020) los mecanismos de cosecha volvieron a evolucionar y a modificarse, tal es el caso dela utilización de cosechadoras tipo pickers/despojador de gran capacidad de trabajo, y que, en vez de almacenar algodón en una tolva, lo realizan a través de un rollo de aproximadamente 2 a 3 toneladas.

Si bien este es un desarrollo fantástico para aumentar la capacidad de cosecha, nosotros también desde la Argentina hemos podido evolucionar con diversas tecnologías para poder aprovechar estas ventajas, por eso nos encontramos con nuevos cultivares transgénicos de eventos apilados como lo son GUAZUNCO-INTA, PORA-INTA, CACIQUE-INTA, que poseen genes BT y RR en un mismo germoplasma. Que también permiten expresar y tener en cuenta la calidad del algodón que cada sistema cosechaba, y por analogía su capacidad de industrialización.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Para la adopción en el tiempo de cada uno de los sistemas de cosecha siempre existieron marchas y contramarchas del sistema productivo, al que hubo que adaptarse. Y en los que siempre hubo que tener en cuenta la calidad del algodón que cada sistema cosechaba y el precio que se podía obtener a través de este nuevo sistema de implementación.

Debemos recordar que cada sistema de cosecha tiene ventajas y desventajas, pero que la calidad requerida es siempre la misma. Por lo tanto, se debe mantener ya sean la cosecha manual como en la mecánica las premisas de una muy buena cultura algodonera que es cosechar sano seco y limpio.

Estos efectos sobre la fibra (sano, seco y limpio) habitualmente es lo que origina una disputa entre los oferentes compradores y vendedores del algodón.

Para un lector común es muy fácil de comprobar, si uno concurre a un comercio y va comprar alguna prenda de vestir, si la misma presenta una pequeña mancha, el comprador la desechará o pedirá un descuento en el precio por causa del defecto. Este mismo ejemplo podríamos aplicarlo a la fibra de algodón, donde de las pérdidas de color blanco original, manchas y la incorporación de materias extrañas deprecian su calidad y capacidad de uso, desvalorizándolo.

Si bien el haber incorporado en un proceso muy corto de tiempo, de dos o tres décadas distintos sistemas de cosecha, y distinta tecnología con variedades transgénicas con sistemas de producción novedosos, la calidad sigue siendo el factor más importante que guía a todo el sistema. SANO SECO y LIMPIO deberá ser el algodón, como cuando se cosechaba a mano con los braceros que venían en los trenes desde diferentes lugares, o con las modernas cosechadoras de rollos con un sistema de GPS y de piloto automático.

(*)El Ing. Agr. Alex Montenegro es Jefe del grupo de Tecnología de Fibra y Semilla, EEA Sáenz Peña

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