Después de meses de sequía extrema y temperaturas récord, las lluvias de marzo han traído un respiro al sector agropecuario del Chaco. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica para los productores, que enfrentan pérdidas devastadoras y una falta de apoyo financiero que los deja en una encrucijada.
Para analizar este escenario, conversamos con Ernesto “Lalo” Iván, productor agropecuario de la zona de La Tigra, Chaco, quien compartió con Agroperfiles su experiencia y reflexiones sobre el impacto de las precipitaciones y los desafíos que aún enfrenta el campo.
UNA LLUVIA ESPERADA, PERO TARDÍA.
“Estamos bien, con temperaturas agradables en estos días”, comentó. “Las lluvias comenzaron el 21 de marzo, con el inicio del otoño, y en mi zona registramos alrededor de 150 mm entre el 21 y el 23. Ayer superamos los 120 mm, lo que nos lleva a más de 250 mm en lo que va del mes. Sin embargo, en algunas áreas las precipitaciones fueron más escasas”.

A pesar de este alivio, la sequía previa dejó un daño irreversible. “Más de dos meses sin lluvias, con temperaturas extremas y muchas horas de sol, destruyeron los cultivos. Las pérdidas son desastrosas, incluso peores que en los últimos tres años”, señaló. “Si las lluvias hubieran llegado en enero o febrero, la situación sería otra. Ahora, ya no hay vuelta atrás para la agricultura”.
EL PROBLEMA FINANCIERO Y LA FALTA DE APOYO.
Más allá del clima, los productores enfrentan otro obstáculo: el acceso a financiamiento. “Existen créditos para la producción agropecuaria, pero los requisitos son imposibles de cumplir para los pequeños y medianos productores”, explicó el productor. “Esto genera un espiral de endeudamiento sin salida, poniendo en riesgo el sustento de muchas familias rurales”.
Además, la crisis afecta a toda la cadena productiva. “No es solo el productor el que sufre. Contratistas rurales, leñadores y proveedores también están en una situación crítica. La deuda con los proveedores agrava aún más el panorama”, advirtió.
Para Lalo, es imprescindible que el gobierno intervenga con medidas concretas. “Se necesitan redes de apoyo y ayuda económica real, no solo impositiva. En otros países, los estados incentivan la producción con fondos bien administrados. Aquí, parece que el gobierno solo está interesado en recaudar impuestos sin considerar la realidad del interior del país”.
DESCONEXIÓN CON EL INTERIOR PRODUCTIVO.
Lalo también criticó la falta de representación y la desinformación sobre la crisis agropecuaria en el Chaco. “Los medios nacionales solo muestran la cosecha de maíz y soja en Buenos Aires y Santa Fe, pero lo que ocurre en nuestra provincia pasa desapercibido”, denunció.
Incluso, considera que el gobierno nacional está mal asesorado. “El presidente Milei dijo en Expoagro que la superficie de siembra aumentó un 20%, lo cual no es cierto. Mientras tanto, en Argentina hay que importar soja de Paraguay por la baja producción local”, señaló.
“La rebaja temporaria de retenciones fue una medida improvisada e inconsulta. Se necesita un enfoque más profundo para entender la realidad del interior productivo”, agregó.
UN FUTURO INCIERTO PARA EL PRODUCTOR.
Sobre las próximas decisiones productivas, Ivan explicó: “Muchos productores intentarán sembrar de nuevo, pero todo dependerá de cómo superemos esta crisis. El trigo es una opción, pero personalmente me inclino por el girasol, que siempre ha respondido bien en nuestra zona”.
Finalmente, reflexionó sobre la importancia del agua: “Las pérdidas más grandes siempre son por sequía. Aunque en años de lluvias excesivas se pueden cosechar cultivos con dificultad, con la sequía no hay nada que hacer. Ahora, debemos esperar que abril traiga más lluvias para acumular humedad y salvar lo que se pueda”.
La incertidumbre sigue siendo la gran preocupación del sector agropecuario chaqueño. Mientras los productores intentan reponerse, el acceso a financiamiento y un mayor compromiso del gobierno son claves para evitar que esta crisis se convierta en un golpe definitivo para el campo.