EN ESTA CAMPAÑA, OTRA VEZ EL PICUDO JUGARA EN CONTRA — Por el ingeniero Marcelo Polak

El picudo algodonero es en Argentina un problema sin resolverse, quitándole competitividad al algodón. Numerosas evidencias de esta y otras campañas están mostrando que el picudo no es una plaga más y están frenando la recuperación de un cultivo que ha mostrado un gran potencial de generar altos ingresos a los productores, movilizar las economías regionales y generar divisas.


Los rendimientos de más de 1.000 kg de fibra por hectárea ya no sorprenden a nadie y hay quienes han superado ampliamente estos rendimientos. Pero los años más húmedos o donde por las condiciones climáticas las fechas de siembras son muy dispersas provocan una presión extra del picudo, que resta cientos de kilos de fibra por hectárea y obliga a los productores a tener que gastar en numerosas aplicaciones de insecticidas a veces solo para poder cosechar “algo”.

La primera semana de febrero de 2019, en Presidencia Roque Sáenz Peña se entregó la primera carga de algodón por un productor de la Colonia José Mármol, la noticia fue publicada por el diario Norte, allí el productor expone que tuvieron que realizar siete aplicaciones para el control del picudo algodonero. Hay que tener en cuenta que por lo general los primeros lotes de algodón que se siembran y cosechan son los que menos presión de picudo tienen, los que siembran más tarde tienen que enfrentar una población de picudo cada vez más alta que crece de manera exponencial a medida que avanza el verano.


En toda la zona algodonera Argentina (exceptuando algunos lugares aislados) la situación es prácticamente similar y no se salvan ni los grandes productores. En General Roca ( Chaco) el picudo infestó casi dos mil hectáreas de un emprendimiento que retomó el cultivo después de dejarlo por media década; la presión del picudo no tendría que ser alta en una zona donde el algodón no se realiza durante varios años, pero un pequeño lotes de algodón de la campaña pasada donde se dejo que el picudo se multiplicara sin control produjo suficientes picudos que pudieron multiplicarse rápidamente favorecidos por varias semanas de lluvias donde resultaba difícil la aplicación de insecticidas.


En el sudoeste del Chaco; Noroeste de Santa Fe y en Santiago del Estero tanto en la zona de riego como de secano, quedaron miles de hectáreas de algodón bajo el agua, donde el picudo sigue multiplicándose y generando una presión extra en los otros lotes. El daño que está provocando estos lotes abandonados inclusive va a repercutir en la próxima campaña.

Las lluvias frecuentes en enero también provocaron retraso o interrupción de las aplicaciones de insecticidas, donde las baterías de tres o cuatro aplicaciones no se podían completar y entonces el ciclo del insecto no se lograba interrumpir. En la zona de riego de Santiago Del Estero ya hay productores que realizaron diez aplicaciones de insecticidas y la población de picudos sigue en aumento. 


Entre algunas de las causas que motivan las altas poblaciones de picudo de esta campaña algodonera pueden mencionarse:

  • El poco uso de insecticidas con la aplicación del defoliante en la campaña pasada.
  • La poca utilización de trampas de feromonas para detectar las zonas de alta supervivencia de picudo en el invierno.
  • Retraso en la primera aplicación de insecticidas.
  • Poca utilización de turbosoplantes para aplicación de bordes (permiten aplicar inclusive cuando por condiciones de piso no se puede entrar al lote).
  • Alta dispersión en la fecha de siembra, en esta campaña se sembró de septiembre a enero.
  • Plantas de algodón escasamente reguladas (las plantas más grandes protegen a las larvas de picudo de la desecación y interfieren en la aplicación de insecticidas)
  • Uso de insecticidas inadecuados o en dosis inferior a las que logran un alto porcentaje de eficiencia.

Muchos productores están convencidos que las trampas de picudo son de poca utilidad y casi no la utilizan, también persiste la nociva creencia de que con cualquier insecticida se puede controlar al picudo algodonero, así muchos productores están convencidos que lo importante es la cantidad de aplicaciones y no la calidad.


También por suerte existen los buenos ejemplos de productores que no le dan ventaja al picudo, comenzando las aplicaciones de insecticidas antes que la población de picudo alcance niveles en los que se vuelve casi incontrolable, pero tienen que comenzar cada campaña agrícola con una presión extra de picudo por lotes que quedan con el picudo sin controlar.

Esta campaña finalizará con lotes que tendrán nuevamente rendimientos muy altos y otros donde las pérdidas serán casi totales.

QUIEN ES MARCELO POLAK

El ingeniero agrónomo Marcelo Polak es consultor en control de plagas agrícolas.  Actualmente es asesor en FULCPA (Fundación de Lucha Contra El Picudo Algodonero), fundación que trabaja para que en Argentina se pueda seguir realizando el cultivo de algodón, ayudando a los productores con asesoramiento y extensión, para que puedan controlar de manera eficiente la plaga del picudo algodonero.  Trabajó en el INTA durante 8 años y es uno de los referentes en el manejo de la plaga de mayor dificultad de gestión dentro del cultivo.


 

Acerca del autor

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